y nos salió
¡Pan!
Me gusta mucho cocinar, aprender nuevos procedimientos y experimentar con diversos ingredientes, sin embargo debo reconocer que para mí hacer pan, ¡es otra cosa!,
Poner las manos en la masa fue desde la primera vez una revelación que me hizo sentir como cuando se vuelve a casa después de un largo viaje, cómoda y feliz. A veces en mi pensamiento mágico suelo pensar que fue como si en mi historia ancestral se guardase la memoria dormida de antiguos hacedores de pan cuyo espíritu despertaba en mí cuerpo y me transmitían un don, el de sentir un placer que se vuelve casi místico, al sentir la harina transformarse en mis manos de algo muy viscoso y pegajoso, a algo tan noble y maleable que no quiero dejar de tocar, Y desde entonces creo que hacer pan, ¡es como hacer magia!
Desde la primera vez con mi amigo Hannes (Alemania), que me enseñó los secretos de panadería de su abuela y su mamá hasta aquí, ya amasamos y comimos mucho pan, muchas han sido las veces en que me han preguntado que si lo hago para vender, que si lo puedo hacer por encargo o en algunos casos, si les puedo enseñar a hacerlo. Las respuestas hasta hace un tiempo eran en su orden: No, sí podría y ¡sí por supuesto!. Las respuestas hoy por hoy son: sí, sí y ¡Sí!!
Empezar a compartir con otras personas mis conocimientos sobre hacer pan de verdad me emociona mucho, y para comenzar hace unas semanas invité a unas amigas a 'hacer magia conmigo'.
Sin pensarlo mucho nos pusimos (no un sombrero de brujas, sino un delantal) y convocamos ingredientes nobles, sencillos, cotidianos y deliciosos para que fueran protagonista en esa fiesta de estimulo a nuestros sentidos que nos alegró el paladar y nos entibió a la vez el corazón.
Sin pensarlo mucho nos pusimos (no un sombrero de brujas, sino un delantal) y convocamos ingredientes nobles, sencillos, cotidianos y deliciosos para que fueran protagonista en esa fiesta de estimulo a nuestros sentidos que nos alegró el paladar y nos entibió a la vez el corazón.
"Lo que hiciéramos juntas era como hacerlo sola" (dice Josefa sobre Violeta en el maravilloso libro "Antigua Vida Mía"), así de cómodo es un encuentro entre amigas, sea sólo para verse o para apoyar a alguna en sus alegrías o penas de amor, en la celebración de sus éxitos o en alguno de esos traspié en que a veces nos hace caer la vida. Así de cómodo fue hacer pan entre nosotras. Así es como me imagino los futuros encuentros con otras personas a la convocatoria para ¡Hacer magia con harinas!
Cinco amigas, cinco panes.
Magia en el proceso.
Amasar, fermentar, dar forma, hornear.
Huele a pan,
huele a hogar.
Pero bueno, como tanta palabrería es mucho bla bla y poco glú glú como me enseñaron hace tiempo, dicho lo dicho, ahora a darle paso a las fotos porque como bien sabemos, a veces una imagen dice más que mil palabras!









0 comentarios:
Publicar un comentario