"Lo mejor que el mundo tiene está en los muchos mundos que el mundo contiene, las distintas músicas de la vida, sus dolores y colores: las mil y una maneras de vivir y decir, creer y crear, comer, trabajar, bailar, jugar, amar, sufrir y celebrar
El mundo es diverso, y en ello encontramos su mayor riqueza y belleza." Eduardo Galeano
¿A qué se juntan los chicos cuando se reúnen para estar 'entre chicos'?
Creo que a hacer muchas cosas que también hacemos las chicas cuando nos juntamos para estar "entre chicas", a veces solo para verse, quizá para ver o jugar algún deporte, a comer, a beber, a comer y beber todo junto a la vez; a veces también a cocinar, a reír, a hablar de cosas que nos interesan; a cocinar, hablar, comer, beber, reír todo junto a la vez y otras, aunque no sea lo primero que nos imaginamos cuando nos hacen esa pregunta, los chicos y las chicas se juntan para poner las manos en la masa y ¡hacer pan!.
El último mes del año 2019 tuve la oportunidad de cerrar el ciclo de talleres de pan con uno donde 3 guapos, fuertes, profesionales, inteligentes y muy gentiles caballeros se juntaron y me permitieron compartir con ellos mi pasión ya conocida que es la panadería casera, esa que nos deja comer panes que nunca jamás podríamos comprar en ningún lugar del mundo. Pan hecho con nuestras propias manos y que llevan nuestro sello particular: el cariño con con lo hicimos pensando en las personas con quienes luego lo vamos a compartir. Ese pan señoras y señores que no hay ninguna panadería en el mundo que lo pueda vender jamás.
Así, Oscar, Marlon y Fran (el Colo) llegaron ataviados con sus delantales y sus ganas de probar y tal vez probarse a sí mismos, que poniéndole ganas no habría masa que se resistiera a sus encantos... ¡y a su fuerza!, y así fue.
Estirar, doblar y golpear, estirar, doblar y golpear, una y otra vez con sus tremendas manos y sus tremendas fuerzas, estos tres hicieron los panes más enormes que se han hecho en un taller de primera vez de Huele a Pan jamás.
En la otra vida que me toquen unas manotas como esas por favor para poder ponerlas sobre una masa y que el pan me crezca en esas dimensiones sin que tenga que dejarme el cuerpo entero en ello...
Pasaron las horas, la música no paraba y el trabajo con la masa tampoco. Dolor de manos, de espalda, de pies (las cosas como son), una historia tras otra, al final el resultado podemos vernos en la siguiente secuencia fotográfica.
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| De izquierda a derecha: Oscar: pan blanco Fran: Pan con romero, Marlon: pan con aceitunas Todos, en palabras de Oscar: aderezados con hierbas, aceite de oliva, y tomates deshidratados. Buen rico 😬 |
En tiempos de agendas llenas sabemos que diciembre lo es aún más y sin embargo, también sabemos que a veces tan solo se necesita un poco de voluntad, un movimiento aquí y otro allá para que la alineación de planetas se concrete y hagamos realidad un encuentro largamente postergado.
Marlon, Colo y Oscar les quiero dar las gracias por poner un taller de "Huele a Pan" entre sus prioridades para una tarde de domingo de diciembre, para mí fue un placer recibirles en mi casa y experimentar con ustedes la magia de la transformación de los elementos que en un rato pasan de ser "agua, harina, levadura y sal" a una masa que bien aireada, bien trabajada que con la ayuda del fuego se convierte en un delicioso y único pan. Espero que comerlo junto a sus seres queridos haya sido tan placentero como para mí fue hacer un taller con ustedes.
Espero que sus cocinas huelan a pan en el futuro. Lo digo a menudo, cocinar para otras personas no es cosa de géneros, es un acto de amor. Ojalá mucha gente se sienta aún más amada por ustedes cuando coman el pan que salga de sus manos y ojalá también un día vuelvan a mi cocina (o me inviten a la suya) para volver a compartir juntos un rato panadero.
Gracias por el cariño y por las ganas que pusieron a la tarde y a la masa, les debía la crónica, aquí está para ustedes.
Siempre,
María Ofelia
P.D. Y mientras los chicos hacían pan, ¿qué hacíamos las chicas en el taller? Pues compartimos secretos: Galletas craqueladas de limón. Delicia de delicias. Muchas gracias Kiki, sos la mejor asistente de talleres del mundo.











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